Sobre nosotros
Cómo se fundó Chikinido
Chikinido nace de una idea tan sencilla como poderosa:
el primer nido de un bebé no tiene por qué ser solo funcional, puede ser también un espacio de calma, belleza y conexión.
Durante meses observamos a padres y madres que, entre la rutina y el amor, buscaban productos que realmente reflejaran lo que sentían por sus hijos.
Veíamos carritos prácticos, sí, pero impersonales. Funcionales, pero sin alma.
Y ahí entendimos nuestro propósito: crear algo más que un carrito — crear un pequeño refugio sobre ruedas, un nido en movimiento.
Nos obsesionamos con cada detalle: el tacto de los tejidos, la firmeza de los materiales, la suavidad de los acabados.
Queríamos que al tocar un Chikinido se sintiera algo más: tranquilidad.
Esa sensación de que todo está en su sitio, de que puedes respirar y disfrutar del momento, sabiendo que tu bebé está cómodo y protegido.
Nuestra inspiración vino del propio concepto de nido:
un lugar cálido, seguro, envolvente.
De ahí surgió nuestro nombre, y con él, nuestra filosofía: hacer del diseño una forma de cuidado.
Nuestros valores
Calma: cada diseño busca reducir el ruido visual, transmitir serenidad y acompañar los primeros meses de vida sin distracciones.
Cuidado real: elegimos materiales suaves, duraderos y seguros. Probamos cada detalle con exigencia, porque la confianza se construye con precisión.
Elegancia funcional: creemos que el diseño más bello es aquel que facilita la vida. Cada línea, cada curva, tiene un propósito.
Honestidad: no prometemos milagros; prometemos calidad, cercanía y compromiso real con quienes confían en nosotros.
Progreso constante: escuchamos a las familias, aprendemos y mejoramos con cada colección. Chikinido crece con ellas.
El camino
Empezamos de forma humilde, con tiradas pequeñas, probando, fallando y perfeccionando.
Cada prototipo era una conversación: entre la estética, la técnica y la emoción.
Queríamos lograr lo más difícil: que un carrito no solo se viera bien, sino que se sintiera bien.
Poco a poco, nuestros primeros clientes se convirtieron en embajadores de algo más grande: una forma distinta de entender la crianza.
No como una carrera, sino como un viaje tranquilo, donde cada paseo se convierte en una pausa de conexión con lo esencial.
Nuestra filosofía
En Chikinido creemos que la crianza no necesita ser caótica para ser real.
Defendemos la belleza de la calma: ese instante en el que el mundo se detiene y solo importa lo que tienes entre tus manos.
Cada carrito que diseñamos busca ofrecer justo eso: una experiencia que acompañe sin imponerse, que abrace sin limitar.
No somos una gran empresa; somos un pequeño equipo con una gran misión:
combinar diseño, confort y amor en cada producto.
Cada pieza de Chikinido nace del mismo lugar que su nombre evoca: el nido, ese espacio donde todo empieza, donde lo más importante ocurre sin ruido, con suavidad y sentido.
Chikinido es más que una marca: es un compromiso.
Un compromiso con la calma, con la belleza de los comienzos y con el amor que se demuestra en los detalles.
Porque para nosotros, el verdadero lujo no está en el precio ni en el brillo, sino en la paz que transmite un diseño hecho con propósito.
Y esa es nuestra promesa:
que cada paseo con Chikinido se sienta como volver a casa.